Al volar hacia el peñón
Donde estaba su guarida
Se sintió un águila herida
En mitad del corazón
Con el golpe abatió el vuelo
Presa de dolores graves
Y la reina de las aves
Cayó desplomada al suelo
Y vio al contemplar la brecha
Por donde su vida huía
Que una pluma suya había
Servido para la flecha.
Fue fortuna bien ingrata,
La moribunda exclamó.
Que al cazador diera yo
La flecha con que me mata.